Es que me lo evocas; al no centrifugarte, no sé, saliste todo jabonoso. Nos quedaba tirar de lugares comunes. Por una vez, fuiste el rey de la verbena mora, lleno de prismas reverberados reventosos, tu hálito generando y consumiendo, pompero demiurgo y borreguito de salón.
Me falta tiempo y velocidad. Pero los breves mordisquitos que puedo darle a este plexo son exquisitos.
RépondreSupprimerTe hará falta sal de frutas para después. Eso y alcohol. Mucho alcohol, preferentemente peleón.
RépondreSupprimerTengo buenas digestiones. La mayoría externas.
RépondreSupprimerEse truco no me lo han enseñado todavía o ese día falté a clase, una de dos.
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