Después de despedirme de S. fui caminando sola, por el laberinto, buscando obreros en los andamios, pero ya nadie recordaba cómo silbar.
Ya, ya sé lo de la bebida, ¡ja! Te quedas muy corto, pobre. No, en serio: horchata vs. la reina alien.
¿Y a ti qué coño te importa, puto imbécil? ¿Por qué no me preguntas por las bragas de TU PUTA MADRE?
El viernes me parece bien, nos vemos allí, morlock de los cojones.
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