Anoche sonó Edith Piaf mientras iba por la calle *, una estrecha, después de una vaharada sabor mierda pura. Los ultrasentidos celebraban su propio festival y todos los putos freaks del mundo se cruzaban conmigo. Cené sola un un vaso de hielo y unos paquetes de grasa. Seguí caminando en hiper-realidad. La gente hablaba cuando no tiene que hablar y luego ardía, luego las zarigüeyas se largaron con viento fresco.
"Todo bien".
Aunque me molestaba la goma de las bragas al andar, no pude tocarme.
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