Era el examen de filosofía. Salíamos unos cuantos, más o menos cariacontecidos, según; de mí todavía se burla mi profesora de latín -saqué mejor nota en lo suyo y en griego que en filosofía, aunque estudié esto último-. Habían caído dos autores: Descartes y Hume. Una chica estaba radiante, cerca. Empezó a contarle a sus compañeros: "Me ha ido superbien, he puesto todo, lo de la caverna, la teoría de las Ideas, las tres partes del alma". Bien por ti.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire
Haga su comentario, preferiblemente en otro sitio.