Es que los ornitorrincos ya los tenía muy vistos. Los pulpos, en cambio, son el nuevo negro. Cero celos. Tampoco miran a otras. Ocho patas. Ventosas. Blanditos y abrazables. Olor familiar. Y quedan muy bien en la comida del día siguiente, en guiso, a la gallega o como sea. Todo lo que siempre quise de ti y no quisiste darme. Pues te jodes.
Es verdad! Son muy blanditos, ha de ser toda una experiencia...
RépondreSupprimerPues nada, pruebe y si eso ya nos cuenta qué tal. ¡Suerte!
RépondreSupprimerY besicos.