No era yo la que regaba potas por los bares, no tuve nada que ver con el amigo desolado al que consolaste por su pagafantismo, no hubo amaneceres en comisaría, el bolso con las llaves, el móvil y el paquete de compresas que encontraste abandonado no era mío, mi coche no se lo llevó la grúa, no te despertaste en mi cama, no te jodí la vida. Pero ya no puedes volver atrás.
Entonces... ¿qué nos queda?
RépondreSupprimerNos queda que blogger no me dejaba loguearme, me tiene manía, sí, a mí, no es paranoia, es real, sabe que digo cosas, y esas cosas no le molan, no sé por qué, será por algo, pero no sé, sí sé que no me quiere por aquí, segura estoy.
RépondreSupprimerA todo esto, ¡hola! ¡Qué tal! ¡Bienvenido! :)