

El caso es que la peli, lejos del cachondeo de la segunda y, sobre todo, la tercera parte, es una peli de mucho miedo, pero de verdad, verdad; sustos bien dados, monstruitos que dan grimilla y mal rollete a partes iguales y nihilismo a tutiplén.

La peli además supone la presentación del gran Bruce Campbell, actor absolutamente mítico en esto del frikismo y que, llueva o truene, sale en las pelis del Raimi haciendo aunque sea un cameo.



De verdad que es una peli buenísima, hoy día "de culto", y quizá la que más me gusta de su realizador... Sorprende la gran cantidad de efectos que es capaz de meter con unos medios técnicos muy cutres pero imaginativos (como montar la cámara en una moto para rodar las escenas del "espíritu del bosque", o hacer esos movimientos de cámara que igual hacen un barrido de 360º que pican y contrapican o se convierten en epilépticos avant la lettre.

Hay que verla, si es que no lo han hecho ya. Una joyita de la casquería y el miedito, y el inicio de la leyenda.
