Don't feed the zombie-troll.
No les descubro nada nuevo si les digo que la Perse es romerista hasta la muerte (jurjurjur), pero es que hacía un siglo que no veía el clásico que inició la leyenda. Justamente hace unos días vi la última entrega de la saga de zombis de George Romero,
Diary of the dead (ya les contaré un día de estos), y me entraron las ganas de volver a ver esta maravilla... Que, para mayores facilidades, resulta que (por una chapucilla por parte de los productores, que al cambiar el título de la peli olvidaron poner un aviso en los créditos necesario para mantener el copyright) es de dominio público, y pueden descargarla directamente,
gratis et amore, desde
este link. De nada.
Un culo zombie. Ternura reconcentrada.
La peli, ya lo saben, da para sesudos análisis sociológicos y toda la pesca, pero yo me quedo con lo que a los fans realmente nos mola: survival horror, casquería, acción y mogollón de muertos vivientes rodeando la típica casa de campo donde se han refugiado los supervivientes, que se lo montan en plan McGyver para salvar el pellejo... Lo que dure, al menos. La peli tiene ritmo, aprovecha maravillosamente bien una precariedad de medios que clama al cielo, y glosar sus méritos es, de tan fácil, aburrido. Mejor véanla, de nuevo si ya lo hicieron, por primera vez si es que todavía no lo han hecho. Y si no les mola, definivamente el rollo zombie no es lo suyo.
Son lentos, son patosos, son cochinotes, huelen mal y sus hábitos alimenticios son algo discutibles, pero algo tienen que los hace encantadores. Será el soma-sema. Serán los instintos neocárnicos. Será la pulsión del Thanatos. O será que, simplemente, somos unos frikis y los muertos vivientes de Romero son iconos tan aPOP!alípticos que no podemos resistirnos. Enjoy!