mercredi 9 juin 2010

Adaptation: El ladrón de orquídeas. Jonze y Kaufman, ¿qué os fumáis? Que yo quiero

Adaptation. El ladrón de orquídeas - Spike Jonze - Charlie Kaufman
He visto tres películas con guión de Charlie Kaufman: Being John Malkovich (Cómo ser John Malkovich, 2000), Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí!, 2004) y esta Adaptation (Adaptation: El ladrón de orquídeas, 2002). La segunda dirigida por Michael Gondry, las otras dos por Spike Jonze. Y las tres me han gustado. Pero que mucho, mucho. Por supuesto, me hago cargo de que tanto Gondry como Jonze son grandes directores; no sé si la crítica los tendrá etiquetados como "indies" o bien como "autores" (que hacen "cine de autor", ya me entienden). Bueno, a mí me da un poco lo mismo; el caso es que, al menos en las películas que les cito, se nota que han intentado hacer algo diferente, algo que se salga un tanto de los parámetros habituales no sólo del cine "comercial" estilo Hollywood, sino también de los slice of life y demás cine "realista" más o menos común en el ámbito indie. De hecho, las tres películas, si algo tienen en común, son sus juegos a nivel metacinematográfico, con no pocos elementos propios del cine fantástico, insertados de modo más o menos realista, más o menos fantasioso, incluso onírico... Eso, claro está, y que las tres están escritas, como decía al principio, por Charlie Kaufman. Pero les cuento algo de Adaptation.

A ver. Nicholas Cage no me parece que sea precisamente un gran actor. Pero en este papel, en el del propio Charlie Kaufman -y su hermano gemelo, inexistente en la "realidad", cosa que no evitó que "firmara" los créditos del guión junto a Charlie-, está la mar de bien, no me digan que no. Pero vaya, que el reparto está todo él lo borda, ya saben. Meryl Streep, toda una garantía. Y un sorprendente -yo no lo conocía, o al menos no lo identifico- Chris Cooper. Otros papeles más pequeñitos también están muy bien resueltos, como los de Maggie Gyllenhaal (la hermanita del prota de Donnie Darko, en el mapa friki) o Tilda Swinton. Por esta parte, pues, estupendo.

Ahora bien, lo que mola de la peli es la historia. Una historia con varias lecturas y temas. El proceso creativo, la comercialidad, la obsesión, el doble. Mucha cosa y bastante bien hilvanada. Yo, será por lo que será -que soy friki de carnet y mis referentes tienden a eso, digo yo-, pensaba en Daniel Clowes. Por ciertas coincidencias en el tono y la temática, la tendencia al egocentrismo y la comedura de tarro, la condición del "artista", la crítica al mercado del "arte", el uso de los "metas", esas cosas. También es porque sale el New Yorker, revista en la que Dan Clowes ha publicado en diversas ocasiones...

Total, que Charlie Kaufman plantea el proceso creativo de la adaptación de un libro como una película sobre el proceso creativo de la adaptación de un libro, mezclando la "trama" del propio libro con la de la propia adaptación, y poniéndose él mismo -un sosías creado para la ocasión, vaya- como protagonista de la función. Una pirueta argumental muy bien explotada, según lo veo, en el propio devenir de la peli, que no sólo es una exploración de fantasmas varios, sino un -uno más, qué dados a esto son los yanquis- torpedo dirigido contra la propia industria del cine hollywoodiense. Y, encima, con protagonistas gemelos; el tema del Döppelganger, del doble, da mucho de sí. Ya saben que es una de las figuras más interesantes en los estudios de lo sagrado, un fetiche para los antropólogos y para algunos filósofos... Con esta peli hay para ponerse las botas. Si leen algo interesante por ahí, avisen. Yo no me voy a enrollar -como si pudiera, ja-.

Llevo cuatro párrafos y todavía no he dicho nada interesante para cualquiera que ya haya visto la peli. O que no la haya visto, da igual. Lo cual demuestra a las claras que esto no es una "crítica" -género literario en sí mismo y tal-, por una parte, y que sólo hago que ponerme en evidencia a mí misma, sin tocar nada, sin afectar a la película misma, por la otra. Creo que el máximo orgullo que tengo cuando escribo estas chorradas es el de no hacer crítica hablando de cosas sobre las que pareciera estar haciendo crítica. Siempre hago lo mismo, y parece que me crezco en la repetición. Hay cosas con las que directamente ni me atrevo -sigo sin poder escribir sobre películas como Irreversible de Gaspar Noé, o comics como Agujero negro de Charles Burns-. Y cuando intento hacer algo con cosas que no siento desprendidas, que han conseguido implicarme, como es el caso, empiezo con ideas para desarrollar que siempre terminan en un rotundo fracaso. O directamente en el silencio. Wittgenstein dijo de su Tractatus que lo importante del libro era lo que no estaba escrito en él. Si la comparación no fuera sonrojante por la parte que me toca, estaría tentada a decir lo mismo de mis "críticas". En todo caso, sí puedo decir que tanto hueco, tanto silencio y tanta torpeza verbal deberían ser leídas como una clara invitación a buscar algún estímulo lector.

Por cualquier otra parte.

mardi 8 juin 2010

Matando cucarachas

Cucaracha
Vale, en el suelo de mi casa no es que se puedan comer sopas precisamente. Y si pasas el dedo por encima de mis tebeos -envueltos en fundas acid free, impepinable- vas a dejarte la yema negra, tú mismo. Y la cama la hago antes de acostarme. A veces. O sea, cuando no soy capaz de desenredar la sábana del cobertor y la funda del colchón de un tirón para taparme. Es que le tengo alergia al polvo -al que flota en el aire, eh- y siempre se me ocurren un millón de cosas más interesantes que hacer antes que pasar el mocho. Cosas como, um, leer, mirar mis action figures, procastinar en la red, dormir, tal vez soñar. Suerte que nunca faltan allegados cuya devoción les fuerza a eliminar la montaña de platos sucios de la pica cuando te visitan. Suerte que soy capaz de inventar millones de coartadas intelectuales para el caos casero y el inexorable avance de la entropía. Es que si ordeno luego no encuentro las cosas. Para qué hacer la cama si total al acostarte la vuelves a deshacer. Un cigarrillo más y luego friego los platos. En cuando termine de escribir este post paso el plumero. Créanselo.

El caso es que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Por acción o por omisión, las consecuencias del uso del poder se abaten sobre nosotros, oh frágiles mortales. Así que estoy sufriendo un plaga de cucarachas. Anteanoche maté dos sobre el banco de la cocina, una de un diestro zapatazo, la otra ahogada con jabón dentro de la pica -milagrosamente vacía- en la que conseguí, tras épica persecución, arrinconarla. Anoche otra, en el mismo lugar, y nuevamente por el siempre seguro método de zapatazo y tentetieso. Y esta mañana el cadáver patas arriba de otra desdichada estaba sobre el banco maldito, víctima, sin duda, de las trampas que arteramente distribuí estratégicamente por mi cocina la noche anterior. Cuatro víctimas de la combinación de desidia y naturaleza. Da para jeremiadas y elegías. Otro día.

Les dejo con la perfecta síntesis de cucarachas y frikismo y me voy, como decía, a pasar el plumero.

¡Vaya! ¡Tengo unos tweets sin leer!


La imagen la saqué de aquí.

lundi 7 juin 2010

Veo el episodio II de Star Wars y pienso en Lola Flores

Star Wars Episodio II - El ataque de los clones
Anoche, en un exceso de auto-condescendencia y tontería que realmente no debería poder permitirme, volví a ver el episodio II de la saga galáctica más famosa de todos los tiempos, Star Wars: El ataque de los clones. La vi por primera vez en el cine, cuando se estrenó, sin haber visto -ni falta- el primer capítulo de la saga -que ha caído después, no crean-. Y no me gustó. De hecho, creo que me gusta menos, después de haberla visto de nuevo, que la primera parte de la saga. Sí, la primera tenía al insufrible Jar Jar Binks... Pero la segunda tampoco se libra del todo de este personaje, primero. Segundo, la relación entre el -este sí que sí- penoso Hayden Christensen / Anakin Skywalker y Ewan McGregor / Obi-Wan Kenobi me parece horrorosa, un trasunto de roles de payaso de circo que viene a cargarse la leyenda del dignísimo Obi-Wan de la primera película... Y que en la anterior, con Liam NeesonQui-Gon Jinn en el lugar de Obi-Wan y éste en el de Anakin, me pareció a mucha más altura. Tercero, la trama de romance entre Anakin y Natalie Portman / Padme Amidala me sacó la vergüenza ajena. Natalie es una gran actriz, qué duda cabe, pero es que en esta película me da un nosequé de imposturas en todas y cada una de las interpretaciones que es que no me las creo. Y claro, en la relación que más se abunda es en el romance de estos dos, un conjunto de topicazos y lugares comunes de novelita rosa baratera, una cosa realmente sonrojante. Cuarto, hay momentos en las que la suspensión de la incredulidad simplemente no puede mantenerse. Por ejemplo, la muerte de la mamá de Anakin, momento forzado y forzoso para ayudarnos a entender el futuro paso al lado oscuro del susodicho, tiene ese momentito con doblamiento de cabeza de la mamita que ni en una función de colegio... Y así podría seguir, pero ya me he aburrido.

Cosas buenas tiene. Las batallitas del final son entretenidas, por ejemplo. La trama aparenta añadir algo de complejidad y tramas "políticas" de cierta envergadura, aunque al final es todo como muy plano -democracia vs. dictadura, etc.-; como si hubiera de repente una especie de intento de toma de conciencia, de que la polaridad tan clara y poco ambigua que domina la trilogía original, bien contra el mal y punto, necesitara de repente de matices... Algo en lo que de todos modos la película fracasa, según lo veo. Falta de honradez: Star Wars es una saga de aventuritas, un dignísimo entretenimiento fantástico, que muy bien hubiera podido sostenerse por sí misma en todos sus capítulos sin necesidad de este tipo de cosas, muy deficientemente tratadas, por lo demás. Pero un momento, yo iba a hablarles de "cosas buenas" de la peli y ya estoy otra vez... Vale, Yoda mola. Y en esta peli tiene su big momentazo batallador. Pero es que conseguir que Yoda no mole sí que hubiera tenido "mérito"...

En fin, que veo la peli y pienso en Lola Flores. En algo que creo decían sobre ella: que no sabía cantar, que no sabía bailar, etc., pero que ERA Lola Flores. Pues algo así con Star Wars. Quizá este episodio II, como el I y el III, como toda la parte de los Ewoks en el VI, sean bastante malos, estén mal escritos, mal dirigidos, mal interpretados. Pero SON Star Wars.

Bola extra: Star Wars Cantina, con ustedes el gran Richard Cheese.

(El cartel de la peli lo saqué de aquí).

dimanche 6 juin 2010

LET FOREVER BE. Chemical Brothers & Michel Gondry

Michel Gondry
No soy muy aficionada a la música electrónica, la verdad. Desde luego, a prácticamente nada de lo que pueda sonar en una discoteca de las de kaña y tal. Pero claro, algunas cosas sí me gustan, aunque, como siempre, las etiquetas se nos quedan cortas. Algunos discos de Air, Moby, Massive Attack -adoro el Mezzanine-, Nine Inch Nails -The Downward Spiral, sobre todo-, Tangerine Dream, Vangelis, Ash Ra Tempel, Neu!, Kraftwerk... Ya ven que hago "trampas" e incluyo cosas de krautrock y demás a las que la etiqueta "música electrónica" se le queda corta... Bueno, el caso es que algunas cosas de The Chemical Brothers también me gustan. Y quizá la canción que más es una que lleva el sugerente título Let Forever Be, perteneciente al disco Surrender y cantada por el Noel Gallagher of Oasis fame. El vídeo de la canción lo dirigió nada menos que Michel Gondry, el fantabuloso director de esa joya escrita por Charlie Kaufman (otro día les tengo que hablar de este guionista y de algunas de sus películas) que es Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Bueno, pues el resultado supera todas las expectativas: el videoclip en particular es uno de los mejores que recuerdo haber visto: original, técnicamente borda la perfección (la coreografía, el montaje, los escenarios...) y, por si esto fuera poco, su tratamiento visual del tiempo y el espacio, con esos desdoblamientos y metamorfosis, es de lo más impresionante que recuerdo haber visto. Daría para escribir algún texto sesudo, sin duda, y seguramente hayan algunos por ahí... En fin, que les invito a que lo visiten o revisiten. Y les reto a ustedes a que dejen algún comentario "sesudo" al respecto, ya que yo no doy para más. Aunque sí, como saben, para menos.

(La foto de Michel Gondry la saqué de aquí).

mercredi 2 juin 2010

Charles Addams y su familia (dis)funcional

Charles Addams - La familia Addams y otras viñetas de humor negro - Valdemar
Charles Addams es un humorista gráfico más que conocido gracias a la más popular de sus creaciones: La familia Addams. Y esto no tanto porque sus viñetas, publicadas en su mayoría originalmente en el prestigioso The New Yorker, sean especialmente leídas a nivel internacional, sino, como saben, gracias a las múltiples adaptaciones que toman sus personajes como base (de acuerdo a la Wikipedia, dos series de TV de "imagen real", dos de animación, tres películas y un musical de Broadway). Yo recuerdo haber visto al menos la primera de las películas y unos cuantos episodios de la serie de televisión, y la verdad es que no dejaron precisamente una huella imborrable, por más que las películas sirvieran, entre otras cosas, para iniciar el fetiche de Christina Ricci.
La familia Addams - Charles Addams - grupo

El caso es que la siempre meritoria editorial Valdemar editó hace un tiempo un volumen recopilando una representativa muestra de las viñetas de Charles Addams , primero en un lujoso volumen en tapa dura y más tarde en una cómoda -y económica- edición de bolsillo, que es con la que finalmente me hice. La edición española toma como base el recopilatorio yanqui The World of Charles Addams, de 1991, y añade un estupendo prólogo de Óscar Palmer, editor, a la sazón, de Es Pop Ediciones, que también coedita algunos títulos con Valdemar... Se cierra el círculo.
La familia Addams - Charles Addams - Caldero
Qué duda cabe de que el sentido del humor de Charles Addams, fino, agudo, sutil, pero también morboso, cruel, irreverente, ha tenido una influencia difícil de cuantificar pero en todo caso importantísima. Penúltima vuelta de tuerca sobre los lugares comunes del romanticismo, desmitificador pero al tiempo creador de nuevos mitos, Addams compone con una economía de medios -gráficos pero, sobre todo, verbales- envidiable, generalmente con una sola imagen muda o acompañada de unas pocas palabras. Los efectos humorísticos que consigue, sin embargo, son francamente impresionantes, aunque a veces no sabes qué emoción se vuelve dominante, si la hilaridad o el asombro ante el despliegue de inteligencia del autor. Y no siempre resulta obvio, por lo menos para cualquier lector, dónde está "la gracia"... Primero porque en ocasiones hay que atender a detalles sin los que la comprensión del mensaje cómico es nula, y hay que mirar un par de veces la imagen hasta adivinarlo; y segundo porque en algunas viñetas hay un referente externo no especificado que genera el efecto humorístico por contrapunto, y que bien podemos ignorar. Hay, por ejemplo, una genial viñeta muda que muestra a unos charcuteros ejecutando lo que parece un extraño baile envueltos por una ristra interminable de embutidos... Que remeda al grupo escultórico Laocoonte y sus hijos. O bien una viñeta en la que un par de individuos están sentados sobre sillas de mimbre sobre una especie de palafito instalado en una marisma, con un sol deslumbrante sobre la línea de mar; el texto reza: "Oh, uno se acostumbra a los peces voladores, pero ese maldito amanecer surgiendo como el trueno me está volviendo loco". Si alguno de ustedes por casualidad ha leído El himno de McAndrew de Rudyard Kipling, quizá entiendan a qué se refiere el texto de Addams. De todos modos, ni mucho menos siempre es tan rebuscado, y al menos las tiras de la selección suelen ser comprensibles sin tener que recurrir a referentes externos...
Esquiador - Charles Addams
Lo que quizá resulte un tanto asombrosa es la popularidad conseguida por la familia Addams, cuyas peripecias ocupan, en realidad, un porcentaje ínfimo de la inmensa producción gráfica de su creador. Óscar Palmer escribe en la citada introducción: "de sus más de 1.300 chistes para The New Yorker, no llegan a la treintena los protagonizados por la deliciosamente siniestra familia." El milagro del cine y la televisión, como les decía, son los que han expandido el universo de sus creaciones y han conseguido que sean un referente común por todo el mundo. De todos modos, el potencial ya estaba ahí, en unos personajes absolutamente memorables, en esa familia funcional/disfuncional de sociópatas que viven su condición con un sentido de la cotidianidad y la rutina doméstica desarmante. Una completa inversión de estereotipos cuya crítica sociológica no escapará a ningún lector, un espejo deformante que devuelve una imagen paradójicamente más real de nuestra propia existencia; más real -y perdonen que me ponga pseudopsicoanalítica- en tanto hace emerger aquellas pulsiones necesariamente sublimadas por las exigencias de la convivencia, sin máscaras, convirtiendo aquello prohibido no ya en aquello a traspasar, a transgredir, sino en el "comportamiento por defecto". No hay ritualismos invertidos, no hay éxtasis ni catarsis explosiva, visto desde dentro; el asombro nos pertenece sólo a nosotros, en tanto que estamos al otro lado.
La familia Addams - Gomez - Morticia - Charles Addams
Dejando de lado pedanterías y la habitual tornillería floja, vaya desde aquí mi más ferviente recomendación para que se hagan con este libro, si no lo tienen ya. Funcionales o no, los personajes de Charles Addams les darán un buen baño a su sesera.

TANK GIRL, de Jamie Hewlett y Alan Martin: canguros & punk

Tank Girl - Jamie Hewlett - Alan Martin 1
Hoy mismo nos hemos enterado de que Ediciones B publicará de nuevo las aventuras de Tank Girl, el desquiciado y desquiciante personaje creado por Jamie Hewlett y Alan Martin. La verdad es que me ha llamado la atención porque justamente hace muy pocos días terminé de releer las grapas que en su día publicó La Cúpula con historietas del personaje, en color y con aquellas portadas en cartoncillo que se gastaban hace unos años... Cuatro números sacaron, y ni idea de si el material es correlativo o de dónde salió, pero vistos los datos de la Wikipedia, lo que está claro es que quedan muuuchas historietas inéditas por aquí. Lo que sacará Ediciones B, a tenor de las coincidencias en portada y número de páginas, parece que se corresponderá con la edición de Titan books. Esperemos que saquen todos los tomos de dicha edición.
Tank Girl - Booga - Jamie Hewlett - Alan Martin

Vamos con el tebeo. ¿Que de qué va? Pues casi que es lo de menos. Básicamente, de una tipa loca que conduce un tanque, bebe como un cosaco, tiene como novio a un canguro y va por ahí matando gente. No esperen profundidad, ni sátiras sutiles, ni ingenios afilados: es un cómic directo, visceral, bastante absurdo y de bombazo y tentetieso. Nihilista, también, quizá, depende de lo que entiendan por eso. En todo caso, como muy punk, ya les digo. Y muy divertido, si les va ese rollo. Y eso pese a la cantidad de referencias "locales" que, en la imaginativa traducción de La Cúpula, a veces se saltan cambiando un nombre por aquí, un nombre por allá, y ahí tenemos a uno soltando un "María Macarena madrededios", a otro proponiendo un "especial duquesa de Alba", o a la propia Tank Girl soltando la memorable frase: "¡Basta con desear que el albornoz convierta en Bertín Osborne a quien lo lleve puesto!" A ver, que me parece bien: a veces hay que elegir si conservar la "literalidad" y que no se pille el chiste, o "traicionar" el original para conservar su, ejem, espíritu. Un dilema típico con el que tantos traductores se han tenido que ver...
Tank Girl - Jamie Hewlett - Alan Martin - Booga 2
El material de la citada edición de La Cúpula se reparte en episodios cortos, de los cuales los primeros  son del año de creación del personaje, 1988, mientras que los últimos son de 1990 (cosa que sabemos por el copyright que las historietas generalmente incluyen junto a la firma del autor, que las grapas no es que abunden en información sobre lo que estamos leyendo, precisamente). Un par de años en los que el estilo de dibujo y el tono de las historietas sufre un cambio tan brutal que casi cuesta pensar que estemos hablando de los mismo autores... Así, las primeras son algo más toscas pero más "realistas" en cuanto al dibujo, mientras que los guiones son puramente cazurros, bestiajos, escatológicos y sádicos; en cambio, en las finales se nota un cambio en el dibujo, más pulido, más cartoon, y las historietas han ido añadiendo personajes secundarios (las otras "girls", por ejemplo: Boat Girl, Jet Girl y Sub Girl, las cuales conducen, respectivamente... oh, adivínenlo) y tramás más... No sé, oníricas, léase raruzcas. De todos modos, el conjunto se lee bien (repito, si te gustan este tipo de idas de perola) y la diversión, los guiños y las salvajadas no decaen.
Tank Girl - Jamie Hewlett - Alan Martin - Misiles
Además de las historietas hay unas cuantas ilustraciones, pin-ups y chorradicas varias que dan buena muestra del talento de Jamie Hewlett para el humor y la imaginación visual (tiene unas portadas para el Shade, The Changing Man de Peter Milligan absolutamente geniales).  En fin, que yo leyendo -y releyendo- estas grapas he retozado como marrana en una charca. A mi pesar, ya saben... Es de esas cosas que piensas "no debería gustarme, pero me gusta". Pensándolo bien, como buena parte de las cosas de las que he hablado por aquí. Al final el problema será mío. Y, si me hacen caso, suyo.

mardi 1 juin 2010

EL SINDICATO DE POLICÍA YIDDISH, de Michael Chabon

El sindicato de policía Yiddish - Michael Chabon
Decía Maurice Blanchot en La conversación infinita (Madrid 2008, p. 158): "El judío es malestar y desgracia. (…) El judío, a través de los tiempos, es el oprimido y el acusado. Cualquier sociedad, y particularmente la sociedad cristiana, ha tenido su judío, con el fin de afirmarse contra él en una relación de opresión general." Por otro lado, "Hay una verdad del exilio, hay una vocación del exilio, y si ser judío consiste en estar encomendado a la dispersión, es porque la dispersión, lo mismo que convoca a una residencia sin lugar, lo mismo que arruina toda relación fija entre el poder y un individuo, un grupo o un estado, despeja también, frente a la existencia del Todo, otra exigencia, y finalmente impide la tentación de la Unidad-Identidad." (p. 160). Dos citas que nos vienen al pelo para hablarles un poquito de esta extraordinaria novela de Michael Chabon, el escritor judío norteamericano, ganador de un Pulitzer, situado -por la crítica, que no sé si esto tendrá algún valor- en la generación de escritores yanquis en la que figuran también grandes espadas actuales como Chuck Palahniuk, Jonathan Lethem o el tempranamente desaparecido David Foster Wallace. Ahí es nada, amiguitos.

Vamos pues con El sindicato de policía yiddish. Quizá sepan, la hayan leído o no, de qué va la novela si han caído en alguna reseña del libro por ahí. Por decir cuatro generalidades sin chafarles nada del libro, les comento que plantea una ucronía, una "realidad alternativa" en la que, tras la Segunda Guerra Mundial, no se formó un estado judío en Israel, sino que una zona de Alaska, el distrito de Sitka, se convirtió en terreno de acogida para los refugiados judíos europeos, los cuales gozan de cierta autonomía respecto del "propietario" del lugar, los Estados Unidos de Norteamérica, justamente hasta el momento en el que comienza la novela, en el que la zona está a punto de volver al control de sus "dueños legítimos", abriéndose un gran interrogante sobre el futuro de los judíos que allí viven. En este marco Michael Chabon nos narra una historia que podría enmarcarse en el género negro, donde un policía inicia la investigación de un asesinato, un asesinato que parece francamente poco relevante (como si una muerte, cualquier muerte violenta, no fuese siempre importante...) Y a partir de ahí, se va desarrollando toda una trama que implica el destino mismo, no sólo de la comunidad judía de Sitka, sino del statu quo del mundo entero. Si quieren saber más, tendrán que leer el libro...
Policía de Sitka - Alaska - El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon

Por lo que hace al estilo y demás, Michael Chabon se revela como un hábil narrador, que sabe hacer un muy buen uso de los lugares comunes de la novela negra más clásica y popular para contar una historia absorbente, entretenida y con unos personajes francamente memorables. Particularmente el protagonista, el detective de la policía de Sitka Meyer Landsman, alguien con muchos más rincones y facetas de las que aparenta al inicio de la novela, y que vive a lo largo de ella un periplo de los que lo cambian a uno para siempre, destacándose así de otros protagonismos más o menos monolíticos en este tipo de narraciones. Casi como si de una Bildungsroman se tratase, aunque la moraleja no sea, ni mucho menos, edificante... Pero sí muy judía, en muchos sentidos.

Y es que, y vuelvo ahora a las citas del principio, Meyer Landsman (y por sus obvias simpatías con éste, el narrador, Michael Chabon) parece representar dos de los lados del Ser Judío pincelado en las citas de Blanchot: la condena del ser judío, el ser sujeto de los odios e incomprensiones más o menos interesadas, más o menos irracionales, de los demás; y la condena del exilio y el éxodo, condena que, sin embargo, bien podría entenderse más allá del paradigma de maldiciones y bendiciones para revelarse como un principio para acabar con todos los principios, un estado del ser nómada ("nómada" como adjetivo del ser y como sustantivo a la vez) en el que, como apunta Blanchot, quedaría impedida "la tentación de la Unidad-Identidad". Frente a las tentaciones del poder, anhelo de glorias mohosas enredadas en un pasado mítico, reivindicadas por unos sionistas mesiánicos que cayeron del lado contrario, encontramos al nómada Landsman, el judío errante, el judío de la moralidad judía del exilio y el éxodo, el único dispuesto a ser cobijo de la Verdad a cambio de perder todo cobijo, toda morada y salvaguarda para sí. No es extraña, pues, la extraña nostalgia y melancolía que le invade, y que el alcohol sólo sea un frágil enmascaramiento de su exposición absoluta, la cual tampoco puede impedir la remisión destinal que le estaba entregada, la prenda que debía sostener y proteger él mismo y a cuenta de sí mismo. Levinas frente a Fackenheim: dos judíos, tres sinagogas.

No creo que hayan entendido un carajo de esto último; o quizá sólo les estoy extrapolando lo que me pasa a mí. Que no lo entiendo. Ya, ya sé que lo he escrito yo. Pero lo releo y no sé qué quiere decir. A ver, sé qué expresan estas ideas. Pero en cuanto pasan a letras algo se escapa, algo incomunicable. Algo muy clavado en mí. Será por eso que no consigo desarrancarlo y explicárselo a ustedes. Será que inconscientemente busco darles motivos de odio o, al menos, de incomprensión. Para lo del exilio ya no necesito motivos, ni los motivos podrían salvarme.
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