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lundi 3 janvier 2011

No me pregunten que qué hago yo ahí

Aparte de pegar el cantazo, que no es poco.

Con las mismas pautas mínimas para todos se ha confeccionado esta pequeña gran lista del 2010 más subjetivo que podrían ustedes imaginar. Las pautas que les di eran tener que reseñar tres objetos culturales publicados durante 2010 en breves reseñas que no superen las dos o tres lineas. Debido a la vaguedad de las reglas y una cierta laxitud que he permitido cada una de las intervenciones acaba por definir de un modo tajante la subjetividad de cada uno de los implicados. Cada cual ha interpretado que es un objeto cultural como mejor le ha convenido y los hay quienes han seguido las reglas a rajatabla, de un modo menos rígido o quienes no las han seguido en absoluto. Lo único que he hecho es mantener un cierto estilo común y casi ni eso, cada una de estas brevísimas listas es indisoluble del estilo de cada uno de ellos. Después del salto les dejo con todas ellas, sólo resta decir que gracias a todos y por favor, disfrutad con la lista del 2010 de los, para mi, mejores autores de la blogosfera.

The Sky Was Pink: explorando las ruinas de la inmediatez pasada.

mardi 1 juin 2010

EL SINDICATO DE POLICÍA YIDDISH, de Michael Chabon

El sindicato de policía Yiddish - Michael Chabon
Decía Maurice Blanchot en La conversación infinita (Madrid 2008, p. 158): "El judío es malestar y desgracia. (…) El judío, a través de los tiempos, es el oprimido y el acusado. Cualquier sociedad, y particularmente la sociedad cristiana, ha tenido su judío, con el fin de afirmarse contra él en una relación de opresión general." Por otro lado, "Hay una verdad del exilio, hay una vocación del exilio, y si ser judío consiste en estar encomendado a la dispersión, es porque la dispersión, lo mismo que convoca a una residencia sin lugar, lo mismo que arruina toda relación fija entre el poder y un individuo, un grupo o un estado, despeja también, frente a la existencia del Todo, otra exigencia, y finalmente impide la tentación de la Unidad-Identidad." (p. 160). Dos citas que nos vienen al pelo para hablarles un poquito de esta extraordinaria novela de Michael Chabon, el escritor judío norteamericano, ganador de un Pulitzer, situado -por la crítica, que no sé si esto tendrá algún valor- en la generación de escritores yanquis en la que figuran también grandes espadas actuales como Chuck Palahniuk, Jonathan Lethem o el tempranamente desaparecido David Foster Wallace. Ahí es nada, amiguitos.

Vamos pues con El sindicato de policía yiddish. Quizá sepan, la hayan leído o no, de qué va la novela si han caído en alguna reseña del libro por ahí. Por decir cuatro generalidades sin chafarles nada del libro, les comento que plantea una ucronía, una "realidad alternativa" en la que, tras la Segunda Guerra Mundial, no se formó un estado judío en Israel, sino que una zona de Alaska, el distrito de Sitka, se convirtió en terreno de acogida para los refugiados judíos europeos, los cuales gozan de cierta autonomía respecto del "propietario" del lugar, los Estados Unidos de Norteamérica, justamente hasta el momento en el que comienza la novela, en el que la zona está a punto de volver al control de sus "dueños legítimos", abriéndose un gran interrogante sobre el futuro de los judíos que allí viven. En este marco Michael Chabon nos narra una historia que podría enmarcarse en el género negro, donde un policía inicia la investigación de un asesinato, un asesinato que parece francamente poco relevante (como si una muerte, cualquier muerte violenta, no fuese siempre importante...) Y a partir de ahí, se va desarrollando toda una trama que implica el destino mismo, no sólo de la comunidad judía de Sitka, sino del statu quo del mundo entero. Si quieren saber más, tendrán que leer el libro...
Policía de Sitka - Alaska - El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon

Por lo que hace al estilo y demás, Michael Chabon se revela como un hábil narrador, que sabe hacer un muy buen uso de los lugares comunes de la novela negra más clásica y popular para contar una historia absorbente, entretenida y con unos personajes francamente memorables. Particularmente el protagonista, el detective de la policía de Sitka Meyer Landsman, alguien con muchos más rincones y facetas de las que aparenta al inicio de la novela, y que vive a lo largo de ella un periplo de los que lo cambian a uno para siempre, destacándose así de otros protagonismos más o menos monolíticos en este tipo de narraciones. Casi como si de una Bildungsroman se tratase, aunque la moraleja no sea, ni mucho menos, edificante... Pero sí muy judía, en muchos sentidos.

Y es que, y vuelvo ahora a las citas del principio, Meyer Landsman (y por sus obvias simpatías con éste, el narrador, Michael Chabon) parece representar dos de los lados del Ser Judío pincelado en las citas de Blanchot: la condena del ser judío, el ser sujeto de los odios e incomprensiones más o menos interesadas, más o menos irracionales, de los demás; y la condena del exilio y el éxodo, condena que, sin embargo, bien podría entenderse más allá del paradigma de maldiciones y bendiciones para revelarse como un principio para acabar con todos los principios, un estado del ser nómada ("nómada" como adjetivo del ser y como sustantivo a la vez) en el que, como apunta Blanchot, quedaría impedida "la tentación de la Unidad-Identidad". Frente a las tentaciones del poder, anhelo de glorias mohosas enredadas en un pasado mítico, reivindicadas por unos sionistas mesiánicos que cayeron del lado contrario, encontramos al nómada Landsman, el judío errante, el judío de la moralidad judía del exilio y el éxodo, el único dispuesto a ser cobijo de la Verdad a cambio de perder todo cobijo, toda morada y salvaguarda para sí. No es extraña, pues, la extraña nostalgia y melancolía que le invade, y que el alcohol sólo sea un frágil enmascaramiento de su exposición absoluta, la cual tampoco puede impedir la remisión destinal que le estaba entregada, la prenda que debía sostener y proteger él mismo y a cuenta de sí mismo. Levinas frente a Fackenheim: dos judíos, tres sinagogas.

No creo que hayan entendido un carajo de esto último; o quizá sólo les estoy extrapolando lo que me pasa a mí. Que no lo entiendo. Ya, ya sé que lo he escrito yo. Pero lo releo y no sé qué quiere decir. A ver, sé qué expresan estas ideas. Pero en cuanto pasan a letras algo se escapa, algo incomunicable. Algo muy clavado en mí. Será por eso que no consigo desarrancarlo y explicárselo a ustedes. Será que inconscientemente busco darles motivos de odio o, al menos, de incomprensión. Para lo del exilio ya no necesito motivos, ni los motivos podrían salvarme.

mercredi 12 mai 2010

Slavoj Zizek no debe haber visto Evil Dead II

Evil Dead II - Sam Raimi
Hacia la mitad de la película de David Fincher El club de la lucha (1999) hay una escena dolorosa, casi insoportable, digna de los más inquietantes momentos de David Lynch, que sirve como una especie de indicio del sorprendente sesgo final de la película. El protagonista de la cinta, para chantajear a su jefe y conseguir que le siga pagando a pesar de haber dejado el trabajo, se golpea salvajemente a sí mismo antes de la llegada de los agentes de seguridad del edificio. (...) El único caso similar de pegarse a sí mismo se encuentra en la citada Yo, yo mismo e Irene (...) En ambos filmes, la autoagresión física se inicia cuando la mano del personaje adquiere vida propia, que escapa a su control, es decir, se convierte en un objeto parcial, o, para decirlo en los términos de Deleuze, en un órgano sin cuerpo (lo inverso del cuerpo sin órgano).

(Slavoj Žižek, Órganos sin cuerpo. Sobre Deleuze y consecuencias. Valencia: Pre-Textos 2006, pp. 198-199).

De verdad que el libro de Žižek es una maravilla, interesantísimo a más no poder. Pero al llegar a esta parte no he podido evitar recordar esa hilarante -y macabra- escena de la segunda parte de la trilogía Evil Dead de Sam Raimi en la que el bueno de Bruce Campbell tiene sus propios problemas con una mano súbitamente autonomizada... O Žižek no ha visto la película, o no la recordó cuando escribió lo de arriba, pues.

jeudi 29 avril 2010

Las Vampirella Girls: JULIE STRAIN

Julie Strain - Vampirella 1
 Volvemos con las Vampirella Girls, y hoy le toca el turno a Julie Strain, ese pedazo de jamelga. Porque, oigan, así es como llamarían en mi tierra a una señora que hace 1,85 m. y con esa complexión tan... neumática, caballuna, diría yo. Y claro, delanteras... De relleno artificial, eso sí. Ya les decía yo a propósito de Brinke Stevens que la "Nueva Carne" siliconada no es una opción que me mole, pero ellas sabrán.
Julie Strain - Vampirella 2
Es curiosa la cantidad de paralelismos, en positivo o en negativo, entre ambas. Si una es altísima, la otra es un tapón de balsa; si una perdió la memoria en un accidente, la otra es lo suficientemente inteligente como para haber sido miembro de MENSA; si una tiene unas, ejem, ubres -aunque ya les digo que de pega- de las que una vez le cayeron cinco duros en el escote y todavía no los ha encontrado, la otra es rollo tabla de planchar. Ahora bien, ambas son scream queens reconocidísimas, con una amplia filmografía de lo más zetoso para demostrarlo; ambas han tenido sus propios comics y revistas; ambas han estado casadas con autores de cómic, también (Julie Strain con el Kevin Eastman of Teenage Mutant Ninja Turtles fame, Brinke Stevens con el difunto creador de Rocketeer, Dave Stevens; las dos, dicho sea de paso, se divorciaron de ellos); y ambas han sido, cómo no, modelos de la Playboy. Diferentes estilos, carreras más o menos paralelas. Saquen ustedes conclusiones, de haberlas.
Julie Strain - Vampirella 3
Julie Strain, está claro, daba el tipo para enfundarse las mallas rojas de nuestra querida Vampirella: sólo hay que verla. Morena de larga cabellera, curvas y más curvas, un careto apañado, una mirada glacial y, por supuesto, el flequillo a lo Bettie Page. Y su conexión con el freaky fandom, no sólo por las pelis de serie B-Z que ha protagonizado, sino por su relación con el citado Kevin Eastman.
Julie Strain - Vampirella Figura
Hasta una estatuilla y todo, para que vean.

En Harris Comics le han dado bastante bola, a la Strain, y no sólo ha protagonizado diversas portadas fotográficas para los comics de Vampirella, sino que ha contado incluso con un especial dedicado a su persona, básicamente con fotos y más fotos de la muchacha -y de otras modelos de la casa-, una entrevista en la que su entrevistadora afirma haber aprendido mucho sobre "babes, boobs, dynamite... and a little about life", y otras cosillas. Sólo para incondicionales, prevengo. Y sí, lo tengo, confieso.
Julie Strain - FAKK 2 -1
La muchacha caracterizada en su papel para FAKK 2.

Uno de los proyectos más interesantes, quizá, en los que ha estado metida Julie Strain es en la película de animación Heavy Metal 2000  (y en el videojuego relacionado F.A.K.K. 2). Digo interesante sin haberla visto -todavia, un día de estos caerá- porque lo que sí tengo en casa -soy irrecuperable, no malgasten su tiempo en sermones- es un libro editado a propósito del proyecto, con fotos de la Strain e ilustraciones de Simon Bisley. Bueno, Simon Bisley fue mi coartada intelectual para justificar la compra. Ya ven que mi intelectualidad se conforma con facilidad.

Julie Strain - FAKK 2 -2
Lo de Heavy Metal 2000 mejor no lo explico mucho, porque la verdad es que el libro apenas lo he hojeado, lo tengo sin leer todavía (también caerá, todo a su tiempo). Lo que salta a la vista es que Julie Strain da vida a uno de los personajes, y de hecho no sólo ofrece su aspect(az)o físico, sino su voz en el doblaje de la película y el videojuego.
Julie Strain - FAKK 2 -3
¿Salida de la mente de Rob!? La realidad supera a la ficción, amiguitos.
Julie Strain - FAKK2 - Figura de acción
Peli, videojuego y muñequitos. A ordeñar la vaca.

Y con esto y un sostén -abajo-, otra Vampirella Girl para la saca. Próximamente, otra señora de carne y hueso vampirellizada no sólo en foto, sino -por desgracia- en celuloide: Talisa Soto, mis frikines. Cuenten los minutos hasta entonces.
Julie Strain - Sostén - SFW

jeudi 20 août 2009

LAS VAMPIRELLA GIRLS: BRINKE STEVENS

Brinke Stevens - Vampirella 1
Siguiendo con las entradas que, a capricho, voy a ir dedicando a Vampirella y todo lo que rodea al personaje, les contaré hoy unas cuantas cosas de una de las más notables vamps que se han enfundado el famoso bañador rojo y las botas negras para encarnar a la hija de Drakulón: Brinke Stevens.

Nacida Charlene Elizabeth Brinkman en 1954, esta californiana debe resultar a la fuerza conocida para cualquier biZacorero, amante del fantaterror de serie B o, simplemente, de las modelos clásicas de revistas tipo Playboy, de la que ha sido playmate en varias ocasiones. A día de hoy está reconocida como una de las scream queens más icónicas desde los ochenta a la actualidad, junto a compañeras de profesión como Linnea Quigley o Michelle Bauer. Todas ellas dignas herederas -con otro estilo, eso sí- de la "generación Hammer".

Y no es que Brinke tuviera a priori todos los números, precisamente, para alcanzar tal honor. Para empezar, su físico no es especialmente espectacular (en otras divas del subgénero la silicona ha hecho milagros... o estragos, pero la Stevens parece haber pasado de esos rollos -lo cual, dicho sea de paso, la hace ganar puntos extra ante mis ojos): pequeñaja (1,63), planilla y no muy imponente, imagino que la clave está en su rostro, inocentillo de buenas a primeras, pero capaz de transformarse en algo que da el suficiente sustillo para hacer personajes, ejem, maléficos -bueno, ya saben-. Y, claro está, en su capacidad para hacer de chillona.
Brinke Stevens - satánica
Lo que quizá no sepan es que Brinke Stevens es un auténtico cerebrito. Miembro -inactivo- de MENSA (esa curiosa asociación de teóricamente-superdotados... me hubiesen admitido, de quererlo, a mí, para que se hagan una idea del nivelazo), al parecer domina siete idiomas, tiene estudios de psicología y biología marina, e incluso llegó a trabajar como científico en una central nuclear (?). Pues bueno, la ciencia perdió un científico, y los frikis del mundo ganaron una diva. Piensen en qué es más necesario.

Por lo que hace a su carrera en el cine, su nombre ha aparecido en algo más de un centenar de películas, principalmente como actriz, pero también como doble, guionista, productora... Y hasta decoradora de escenarios: si esto no es dedicación al medio, que baje san Kubrick y lo vea. Aparte está su mencionada carrera paralela como modelo y playmate (en la red no les costará encontrar fotos, por si tienen curiosidad), y su casi ubicua presencia en documentales sobre el fenómeno de las scream queens, revistas especializadas en lo bizarro (dicho sea de paso, sé de sobras que la palabrita no está usada correctamente con el sentido que se le da aquí... la Perse, preocupada por la corrección en las patadas al diccionario desde 1713), fanzines, convenciones de cine fantástico y otras frikadas... Y hasta protagonizó sus propio comics -Brinke of Destruction y Brinke of Eternity-, como pueden ver en la siguiente imagen:
Brinke Stevens cómic: Brinke of Destruction
No es su única conexión con el mundo del cómic, ya que estuvo brevemente casada con Dave Stevens, nada menos que el creador de Rocketeer, -tristemente fallecido el año pasado- y de él quedó el apellido por el que es famosa.

Precisamente en una convención, la San Diego Comic Con de 1973, una desconocida Charlene Brinkman apareció vestida con un traje casero de Vampirella y se presentó a un concurso de disfraces celebrado allí. Entre los miembros del jurado estaba Forrest J. Ackerman, precisamente el creador de Vampirella. Según la que después sería conocida como Brinke Stevens, ese día "estaba aterrorizada de dejar al descubierto tanta carne ante una audiencia de hombres jóvenes y adolescentes". Y frikis, añadiría yo. Eso es terror, y no el de sus películas.
Brinke Stevens como Vampirella
El caso es que, como no podía ser de otro modo, ganó el primer premio, conoció a Forrest J. Ackerman y, según cuenta, ese fue el inicio de "una amistad para toda la vida con Forry [Ackerman], quien más tarde se convirtió en un auténtico mentor." En la foto siguiente, los protagonistas de la anécdota y Angelique Trouvere:
Forrest J. Ackerman y Brinke Stevens
Terminamos con una cita de nuestra querida Brinke: "El típico fan de terror es un inadaptado social. Entiendo a esa gente porque soy una de ellos. Alguien me dijo: 'acéptalo, Brinke, eres una friki como el resto de nosotros, sólo que más guapa.'" Si con esto no ha conquistado sus corazoncitos... Esperen, que argumentos no le faltan.

Fotos e info para la entrada: Wikipedia, Vampirella revealed, y por Google, cómo no.

jeudi 13 août 2009

OT, EL BRUIXOT

Ot, el Bruixot


Para la gente de la zona de los Païssos Catalans y que tiene ya cierta edad, supongo que la revista Cavall Fort en general, y el personaje de Ot, el Bruixot en particular, han marcado al menos algunos ratos de su infancia. Bueno, pues Norma Editorial sacó hace poco un recopilatorio de historietas del brujo con la excusa de su 40 aniversario y, para más casualidad, acabo de descubrir en mi cubil de retiro carnal un tomo similar, pero editado con ocasión del 20 aniversario por la editorial Pirene. Es un álbum grandecito, en rústica, 192 páginas en total y con dos tiras por página, lo que hace una muestra más o menos representativa de lo que es el personaje, de su peculiar sentido del humor y, sobre todo, de las inmensas dotes narrativas del gran Picanyol, un tipo que domina el lenguaje del cómic como he visto pocos. Les traduzco uno de los textos que prologan el libro, sobre "Vida y milagros de Ot el Bruixot":

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Ot el Bruixot nació públicamente en forma de "tiras" de historieta en las páginas de "Cavall Fort", el mes de diciembre de 1971. Desde entonces nunca ha faltado a su cita perpetua con la revista y, número tras número, ha aparecido ininterrumpidamente durante todos estos 20 años. Y la cosa continúa, que Ot tiene, hoy por hoy, una salud de hierro y más cuerda que un reloj con pila nueva.

Más tarde, Ot y sus "tiras" hicieron un saltito y fueron a parar a "Camacuc", la revista valenciana para chavales y chavalas por excelencia; y todavía están ahí. También salen en el País Vasco, en la revista "Ipurbelz" -y queda para rato-. Durante unos años, salieron en la revista gallega "Vagalume" y hasta atravesaron los Pirineos para ir a alegrar una revista familiar de los Paises Bajos de nombre imposible de recordar. Finalmente, y desde el año 1987, PIRENE publica los libros que recogen estas innombrables "tiras" con las aventuras de Ot -colección Ot, el Bruixot.

Pero mira tú por dónde que entonces los niños pequeños comenzaron a quejarse, que ellos también querían libros de Ot, el Bruixot; y Picanyol -siempre dispuesto a complacer a todos- crea "El Barret de l´Ot" ["El Sombrero de Ot"]; Ot adquiere color y salen así los libros para los más pequeños, libros que se pueden leer ya en catalán, castellano, vasco y gallego, y que pronto hablarán más lenguas.

Y bien mirado, sospechamos que Ot el Bruixot no ha dicho, ¡ni mucho menos!, la última palabra.
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Aprovechen pues, amiguitos, la nueva edición de Norma para descubrir -o redescubrir- a uno de los genios del cómic patrio, sin nada que envidiar a los grandes maestros del humor de la "generación Bruguera". Y si es por el idioma, ya les digo que no hay de qué preocuparse, que Ot habla el más universal de todos...

jeudi 29 novembre 2007

El cadáver y el sofá, de Tony Sandoval.

El cadáver y el sofá - Tony Sandoval
La sorpresa comiquera de final de año... no contaba, no ya con hacerme con él, sino siquiera con hojearlo. Me había pasado completamente desapercibido entre el aluvión de novedades de los salones del manga y expocómic... Pero lo vi en una estantería, y... jolines, qué dibujo tan peculiar, pensé. Parece más de un cuento para niños que de un tebeo con la etiqueta "para adultos", como es el caso. Cuando vi el precio casi me da algo: veinte eurazos por 96 paginitas, en rústica y pequeñito... es difícil encontrar un tebeo, en proporción, más caro. Pero cuando la Perse se encapricha, se encapricha, rayos, así que ni siquiera me molesto en pedirlo prestado para leerlo antes de comprarlo. El caso: ya lo he amortizado. Frente a la cantidad de tebeos y libros que compro y apenas leo una vez, generalmente tras un más o menos largo periodo de "almacenaje", éste lo devoré el mismo día y lo he releído, mirado y remirado un montón de veces ya. Me ha parecido una joya, una historia chula con un dibujo sencillamente cautivador. Les pongo una cita de Deleuze que me viene al pelo para explicarles por qué me ha gustado tanto. El francés habla sobre los diferentes modos de interpretar una lectura, y propone
considerar un libro como una máquina asignificante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender. Es una especie de conexión eléctrica.

Pues eso; chiribitas, y a no perderle la pista al señor Tony Sandoval.

lundi 5 novembre 2007

Charles Burns en La Nueva Carne.

Agujero negro - Charles Burns
(…) La conciencia del Yo implica la conciencia del Otro, y esta conciencia confirma la propia existencia. Sin reconocimiento exterior no se es. El arte de Burns afirma que la certeza vital, esa conciencia del Yo, llega con la forma concreta de estímulos nerviosos no necesariamente racionalizados a priori. Brotes de placer y dolor que están y hacen ser a partir de la duda y su enfrentamiento. El proceso de crecer. El cuerpo se da por hecho y servirá para que los personajes sean confirmados por su propia materia, serán cuando sientan y mayormente lo harán a partir de la emergencia de revoluciones físicas generadas en el interior de sus cuerpos, muchas veces mediante intervenciones externas. Y cuanto más sientan más serán, tanto para ellos mismos como para los demás. Y para bien o para mal. De hecho, la Nueva Carne no es más que una metáfora formal del desarrollo vital, una sublimación física de la carrera que va por dentro (…)
LARDÍN, Rubén. “Charles Burns. Psychotronic New Flesh Pop“, in: La Nueva Carne, Madrid: Valdemar 2002, p. 269.

mercredi 17 octobre 2007

"Lo más que cabe esperar, pues, de la globalización de los tebeos es que sirvan para matar de forma virtual (...)"

Los héroes del tebeo eran, por añadidura, hombres —pese a que cupiese manifestar algunas dudas acerca de la supuesta virilidad en algunos de esos casos. Pero un icono más, Catwoman, se encargaba por sí solo de desmontar la universalidad del cromosoma y griega.


Camilo José Cela Conde, en un artículo sin desperdicio. Lean, lean.

vendredi 12 octobre 2007

Con un par, don Satán.

Satanasa y amigas
Yo que él también me hubiera pillado el rebote... Vale, la lió, montó el pifostio, pero coña, un poco chungo también había sido el jefe... Lo que le queda al pavo son un par, o eso, o hacer un poco de gallito para que no se le desmadren las gallinas del corral... o un poco de cada cosa:

El espíritu lleva en sí mismo su propia morada y puede en sí mismo hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. ¿Qué importa el sitio donde yo resida, si soy siempre el mismo y el que debo ser; si lo soy todo, aunque menor que Aquel a quien el rayo ha hecho más grande? Aquí, por lo menos, estaremos libres. El Todopoderoso no ha formado este sitio para envidiárnoslo, y no querrá, por tanto, arrojarnos de él. Aquí podemos reinar con seguridad, y, según mi parecer, reinar es digno de ambición, aunque sea en el infierno; vale más reinar en el infierno que servir en el cielo.


MILTON, John. El Paraíso perdido. Madrid, 1984, p. 14.
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